Galletas de leche condensada - Hechas desde cero

      Nos encanta cualquier receta que incluya leche condensada azucarada. Cuando se usa en galletas, la leche condensada aporta un sutil sabor a vainilla y una textura esponjosa. Aprovechando ese hinchado característico, nos inspiramos para añadir cremor tártaro y un recubrimiento de azúcar para lograr una galleta que recuerda en apariencia a una snickerdoodle, sin dejar de resaltar el sabor de la leche condensada. El resultado es deliciosamente suave y con un sabor lácteo dominante que recuerda al pastel tres leches.

      Rinde aproximadamente 20 galletas

      2/3 taza (150 gramos) de mantequilla sin sal, ablandada (61°F/16°C a 65°F/18°C)

      3/4 taza (150 gramos) de azúcar granulada, dividida

      1 yema de huevo grande (19 gramos), a temperatura ambiente

      1/3 taza (118 gramos) de leche condensada azucarada

      2 cucharaditas (8 gramos) de extracto de vainilla

      1 1/3 tazas (167 gramos) de harina de trigo todo uso*

      2 cucharadas (16 gramos) de fécula de maíz (maicena)

      3/4 cucharadita de polvo de hornear

      1/2 cucharadita de sal kosher

      1/2 cucharadita de cremor tártaro

      1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio

      En el tazón de una batidora de pie con el accesorio de pala, bate la mantequilla y 1/2 taza (100 gramos) de azúcar a velocidad media hasta que esté cremosa, 3 a 4 minutos, deteniéndote para raspar la pala y el fondo y los lados del tazón. Añade la yema de huevo, batiendo bien hasta que se integre. Agrega la leche condensada y la vainilla, batiendo solo hasta que se integren.

      En un bol mediano, mezcla con un batidor la harina, la fécula de maíz, el polvo de hornear, la sal, el cremor tártaro y el bicarbonato de sodio. Con la batidora a baja velocidad, incorpora gradualmente la mezcla de harina a la mezcla de mantequilla, batiendo solo hasta que se integren.

      Forra bandejas para hornear con borde con papel pergamino. Usando una cuchara dosificadora de resorte de 1½ cucharada, toma porciones de masa (unos 28 gramos cada una) y forma bolas. Colócalas en las bandejas preparadas y congélalas durante 15 minutos.

      Precalienta el horno a 350°F (180°C).

      En un bol pequeño, coloca la 1/4 taza (50 gramos) de azúcar restante. Reboza cuidadosamente cada bola de masa congelada en el azúcar para cubrirla y colócalas a 2 pulgadas de separación en las bandejas preparadas.

      Hornea hasta que se inflen y los bordes estén ligeramente dorados, de 12 a 14 minutos. Deja enfriar en las bandejas durante 5 minutos. Retira de las bandejas y deja enfriar completamente sobre rejillas. Conserva en un recipiente hermético hasta por 3 días.

      ¡Cuéntanos cómo te quedaron!

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